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  • La mesa 9 del Cock, clave en el robo de cinco cuadros de Francis Bacon

    4 septiembre 2016 escrito por  
    Dos de las obras de Francis Bacon sustraídas | Fotografía: Policía Nacional

    Dos de las obras de Francis Bacon sustraídas | Fotografía: Policía Nacional

    En julio de 2015 se denunciaba en una comisaría del Centro de Madrid el robo de cinco cuadros inéditos del pintor Francis Bacon y otros efectos de valor en un piso cercano al Palacio Real. La Crónica de El Mundo revelaba recientemente una información que pudo ser clave para la perpetración del delito: una conversación mantenida en la mesa número 9 del Bar Cock.

    José Capelo Blanco, el último, jovencísimo y apuesto gran amor del pintor, recibió como regalo cinco cuadros. Amantes del buen comer y beber, solían dejarse caer por  el Cock (C/ Reina, 16) para tomarse una botella de Krug y los dry martinis que cayeran. Fue precisamente en la mesa 9 de ese establecimiento, la favorita de la pareja, donde los ladrones podrían haber descubierto la existencia de los cuadros.

    Conocedores de su valor de mercado (como mínimo 30 millones de euros), pusieron en marcha un plan para hacerse con ellos. Según explica El Mundo, el cerebro de la operación habría sido un asiduo del bar llamado Cristóbal, supuesto marchante de arte. Su cómplice, de nombre Cristian y conductor en una empresa de alquiler de coches, habría entrado en el piso de Capelo junto a otros dos profesionales, tras desactivar las alarmas del domicilio, vacío al encontrarse su propietario de viaje en Londres.

    Este plan perfecto se vio truncado cuando la Policía recibió un correo electrónico. Una entidad privada británica dedicada a la búsqueda de obras de arte robadas o desaparecidas les que comunicaba que una persona, con domicilio en Sitges, quería confirmar si las cinco obras de las que su cliente aportaba documentación gráfica eran robadas.

    Gracias al estudio de las fotografías (que mostraban el anverso y el reverso del óleo, donde se apreciaba la firma del autor) los investigadores averiguaron el modelo de cámara y la fecha en la que se habían hecho. Un error de bulto que les permitió localizar la empresa de alquiler y al arrendatario del equipo fotográfico: el mencionado Cristóbal, que fue detenido junto a otras seis personas por ese robo, entre ellas Cristian.

    Todos ellos han quedado en libertad por orden del juez tras imputarles robo con fuerza y encubrimiento. Y, aunque las obras aún no han aparecido, los agentes consideran poco probable que puedan llegar a venderlos con facilidad «¿Quién puede querer unos cuadros buscados por la Policía de los 190 países que forman Interpol?», se preguntan.

    Dadas sus características, algunos expertos en el negocio de arte ilegal (el tercero más lucrativo por detrás de las drogas y las armas) sostienen que las obras de arte podrían estar escondidas en Timor Oriental, con fuertes medidas de seguridad y a salvo de miradas indiscretas.

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