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  • La gentrificación reduce la “caminabilidad” de Chueca, según investigadores de la Universidad de Alcalá

    27 julio 2017 escrito por  

    Gráfico del índice de

    Investigadores de la Universidad de Alcalá han publicado un estudio que concluye que cuanto mayor es el nivel socioeconómico de un barrio, menos transitable es y cómo la gentrificación de zonas como Chueca y Lavapiés hace que sean menos “caminables”,  algo que también afecta a los barrios de nueva construcción.

    La ciudad de Madrid estaba estructurada en 2014 por 21 distritos, divididos en 128 barrios y con 2.415 secciones censales –las unidades administrativas más pequeñas. Es en este contexto en el que han basado su estudio los investigadores del Grupo de Investigación en Epidemiología Social y Cardiovascular de la Universidad de Alcalá, con la colaboración de RMIT University (Australia), la Johns Hopkins School of Public Health (EE. UU.) y el Centro Nacional de Epidemiología.

    En cada una de estas secciones censales se analizó el nivel socieconómico, establecido en función del nivel educativo de sus residentes, el tipo de empleo, el precio de la vivienda y la tasa de paro. A partir de ahí se fija un índice de “caminabilidad” –entendido como una opción de transporte activo, no de ocio–, teniendo en cuenta la densidad residencial y poblacional, la conectividad entre las calles y los servicios y comercios a los que se puede llegar a pie.

    Los resultados, publicados en la revista International Journal os Health Geographics, evidencian que cuanto mayor es el nivel socioeconómico de un barrio, menos transitable es. Esa correspondencia inversa no se mantiene en áreas como Chueca o Lavapiés, donde el proceso de gentrificación hace que la relación entre el nivel socioeconómico y la “caminabilidad” deja de ser tan clara.

    Pedro Gullón, doctorando de la Universidad de Alcalá y primer autor del estudio, detalla que «Las áreas con un alto nivel socioeconómico tienden a ser las menos “caminables” porque suelen ser muy residenciales, ubicadas en la periferia de Madrid (la zona de Arturo Soria o de Puerta de Hierro, por ejemplo), y no hay lugares cercanos a los que se pueda llegar andando», lo que las hace muy dependientes del coche.

    Al caminar menos, existen «consecuencias directas para la salud pública», que también varían en cuanto a los hábitos de ejercicio físico. Mientras las personas de clases sociales más bajas suelen realizar menos actividades deportivas, el vivir en «áreas donde van caminando a comprar el pan o al colegio, por poner unos ejemplos, mitiga el efecto negativo que tendría en su salud esa falta de ejercicio más intenso, ya que caminar constituye una actividad regular muy saludable», añade.

    Los riesgos de la gentrificación

    Como ciudad viva, Madrid va cambiando día a día. Unas transformaciones que esta investigación ha analizado para valorar cómo afectan determinados procesos en esta relación entre el nivel socioeconómico y la “caminabilidad” de un barrio, concretamente la gentrificación y el año de construcción de las viviendas.

    «Lo que hemos detectado es que tanto en las áreas sometidas a procesos de gentrificación como en las de nueva construcción, la relación entre nivel socioeconómico y “caminabilidad” deja de ser lineal», subraya Gullón.

    Los investigadores señalan que la asociación entre la “caminabilidad” y el nivel socioeconómico es significativa en zonas construidas antes de 1975, más débil en las levantadas entre 1975 y 1990 y plana en los barrios creados a partir de 1990.

    En este contexto, la consecuencia de este proceso es que las personas más desfavorecidas socioeconómicamente pueden perder la ventaja que tenía en su salud el vivir en barrios “caminables”, puesto que caminarán menos en su día a día.

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