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  • Feminismo y pensiones protagonizan la manifestación del 1º de Mayo

    1 mayo 2018 escrito por  
    Elena Blasco, Francisca Gómez, Jaime Cedrún y Unai Sordo en la cabecera de la manifestación de Madrid | Fotografía: CC.OO.

    Elena Blasco, Francisca Gómez, Jaime Cedrún y Unai Sordo en la cabecera de la manifestación de Madrid | Fotografía: CC.OO.

    Más de 50.000 personas salieron a las calles el 1 de mayo convocados por CC.OO. y UGT para reclamar igualdad, mejor empleo, mayores salarios y pensiones dignas. Mensajes que se repitieron en las numerosas pancartas advirtiendo a Gobierno y empresarios que la sociedad está indignada y movilizada ante tanta injusticia y desigualdad.

    Con cabecera en Neptuno y final en la Puerta del Sol, a la manifestación se sumaron los trabajadores y trabajadoras del coro del Teatro de la Zarzuela, que se encuentran en huelga tras la decisión del Gobierno de fusionarlo con el Teatro Real, lo que supone una privatización encubierta que conllevará la pérdida de su condición de trabajadores públicos.

    También hubo hueco para las pensiones, que Unai Sordo afirmó que frente al discurso del Gobierno de la imposibilidad de revalorizarlas por las exigencias de la Unión Europea, «los sindicatos decimos que son posibles unas pensiones suficientes ahora y dentro de 30 o 40 años», que todo es cuestión de voluntad política.

    Para conseguirlo, Sordo sostiene que toca seguir movilizándose en la calle y haciendo propuestas, porque ese acuerdo entre partidos solo ha metido la reforma de 2013 de las pensiones «en el congelador» y en cuanto cambie el escenario político corremos el riesgo de que esa reforma vuelva a recuperarse «para empobrecer a los pensionistas de hoy y del futuro».

    En cuanto a las subidas salariales, los sindicatos reclaman un acuerdo salarial, pero no cualquier acuerdo, sino «uno que promueva un aumento de los salarios y particularmente de los salarios de la gente que menos cobra». Para Sordo es especialmente necesario en esa clase trabajadora precarizada, que rota por puestos de trabajo con contratos de miseria.

    Consecuencia de las movilizaciones feministas del 8 de marzo, ha surgido un «proceso histórico de empoderamiento» que hará que España no vuelva a ser jamás como fue. Son precisamente las mujeres, junto a los jóvenes, quienes están en el centro de la precariedad laboral, con un 27% de temporalidad.

    Al grito de «No es no. No es abuso, es violación», la secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO de Madrid, Pilar Morales, lanzaba un mensaje de apoyo y solidaridad con la víctima de «los cinco energúmenos de La Manada» y para todas las mujeres que sufren violencias machistas y mostraba su indignación por una sentencia que ignora el delito de violación y agresión sexual, y que supone un insulto a la dignidad, la igualdad y libertad de las mujeres.

    Morales también denunció que el Gobierno reduzca de 200 a 80 millones la partida presupuestaria para combatir la violencia de género y criticó que los servicios de atención a las víctimas se adjudiquen conforme al precio en lugar de la calidad.

    «Estamos hartos y hartas de aguantar tanta precariedad, y esto tiene que cambiar, porque la crisis ha acabado. Queremos planes de igualdad, negociación colectiva para hombres y mujeres, queremos que la reforma laboral se acabe (y vamos tumbarla), y queremos un reparto más justo de la riqueza y del crecimiento económico que se genera», advirtió Morales.

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